Antes del objeto, hubo una artista mirando el mundo de otra manera
Antes de que ese objeto llegue a tus manos, pasaron muchas cosas.
Hubo una artista que salió a mirar. Que prestó atención a algo que la mayoría pasa por alto: una textura, una luz, la forma en que se dobla un río, el color exacto de una tarde en su ciudad. Hubo un momento en que eso que vio se convirtió en necesidad de hacerlo obra.
Después vino el proceso. Las decisiones. Los materiales. Las horas. La duda y la certeza que se alternan en todo trabajo creativo genuino. Una obra que existe, que tiene nombre, que tiene fecha, que tiene la firma de alguien que puso algo propio en ella.
En Cuora, ese es el punto de partida.
Cada objeto que llega a tu vida pasó por ese proceso. No empezó en un molde ni en una planilla de producción: empezó en la mirada de una artista argentina que decidió que lo que veía valía la pena convertirlo en algo.
Nosotras lo que hacemos es el puente: entre esa obra y un formato que puedas usar, que puedas llevar, que puedas incorporar a tu cotidiano sin que pierda nada de lo que la hace única.
Cuando tenés un objeto de Cuora en la mano, estás sosteniendo el resultado de todo eso. Una cadena que empieza en una artista mirando el mundo de otra manera —y termina en vos, usándolo.
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